ME DICE un aznarólogo que el ex presidente José María Aznar, después de que intervenga en la Comisión del 11-M, estará callado un tiempo, pero que no nos hagamos ilusiones: antes o después volverá a hablar, incluso más alto y más claro. ¿Para decirnos qué? Para decirnos lo mismo de siempre, sin novedad en el frente. Quizá porque no ha entendido lo que ha ocurrido ni se resigna a ello. ¿Se equivoca el aznarólogo? He acudido a un libro de Graciano Palomo que se titula El vuelo del halcón , publicado (atención) en 1990. Y allí se explica, en la contraportada, la razón de haber elegido ese título para hablar sobre el joven halcón de la derecha española. Las palabras que se lo inspiraron están en una enciclopedia: «El halcón es ave muy voladora. La rapidez y violencia de su vuelo son tales que se le ha visto estrellarse contra un árbol o una roca, o caer al agua, antes de poder variar de dirección». ¿No se entiende así mejor la decisión de Aznar de volar con la rapidez y violencia de Bush en algo que acabó por ser la guerra de Irak? ¿No se entiende de igual modo su dificultad para rectificar la trayectoria? ¿Y no se entendería, finalmente, que un ave tan voladora necesitase volar de nuevo?... O no, que diría Rajoy.