Sabios

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

EL RELOJ del corazón se le paró en el aeropuerto de Bangkok, tic, pum. A la vuelta de la vuelta al mundo. Dicen que la muerte se presiente. Él la había escrito en un poema, como César Vallejo en aquellos versos: «Me moriré en París con aguacero, un día del que ya tengo recuerdo». Y así murió el poeta Vallejo con el telón de la lluvia en la primavera del 38. Es necesario recordar a Vázquez Montalbán, estamos en el cabodano. Al releer Milenio te encuentras de bruces con que lo primero que hace el gallego Carvalho es visitar un cementerio, el de Génova, con su inseparable Sancho Panza, o sea Biscuter. ¿Otra premonición? Pronto aparecerán unos poemas que Montalbán dejó en tinta y un ensayo sobre el fútbol. MVM tenía algo que falta mucho en la cultura española. Era un intelectual de los de siempre, de los de cultura enciclopédica en su memoria no en la memoria prodigiosa y muchas veces falsa del google. Era además un intelectual que conectaba con el pueblo, porque no renegaba de su pasión por el fútbol (lector sin rubor de prensa deportiva) o por la copla. Necesitamos más hombres sabios y cercanos. Los sabios son siempre cercanos. Con lo cual será que tenemos pocos hombres sabios. cesar.casal@lavoz.es