OBSÉRVESE la mayúscula en la palabra Estado, para diferenciarlo del estado del presidente de la Xunta; y es que como éste hace referencia a lo que hay de piel hacia dentro, donde a mi juicio está la intimidad, no seré yo quien atente contra la del señor Fraga especulando sobre su estado físico. En todo caso, como diría él mismo, se ha dado una vuelta por la Villa y Corte con el Estado en su cabeza, que le cabe perfectamente, según dijo en su día aquel pletórico Felipe González de los años ochenta. Y es verdad que le cupo el Estado de los principios del Movimiento; y el de los estertores del franquismo, que le sorprendió ?si es que algo sorprende a Fraga? de embajador en Londres abogando por una transición pacífica en nuestro país hacia las libertades, aunque no sé cuántas calculaba él entonces; y el de los siete magníficos, aquel embrión de Alianza Popular; y el de la Constitución de 1978, y el de la abstención en el referéndum de la OTAN, y el de la España autonómica y asimétrica, y el del desastre de Hernández Mancha, y el de la carta de Aznar rota en mil pedazos porque era el hombre que iba a conducir a la derecha hacia la tierra prometida.... naturalmente por Fraga, y el de presidente de la Xunta de Galicia donde encontró finalmente su Baviera particular... Como aquel alemán anticomunista radical y visceral que fue el socialcristiano Franz Josef Strauss, ministro de casi todo, eterno derrotado en su carrera hacia la Cancillería alemana e imbatible en las elecciones a la presidencia del lander de Baviera. Ahora que tocan a rebato de reformas constitucionales, habría que recordar que fue Fraga quien se adelantó a decir que la Constitución no es una vestal intocable; ahora que se habla de reforma del Senado para convertirlo en Cámaras de las autonomías habría que recordar que es una constante reivindicación de Fraga; ahora que se promete conferencia de presidentes de Autonomías habría que extraer de la memoria la propuesta del presidente de la Xunta a ese respecto... Y se acabará discutiendo de la «ventanilla única» de don Manuel... La política tiene esas contradicciones... Aznar, sucesor de Fraga en el partido, no quiso escuchar las propuestas del presidente de la Xunta. Zapatero, sucesor de Aznar en La Moncloa, las hace suyas...