Reforma constitucional

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

17 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EL MODELO italiano de 1947 tuvo indudable peso en la Constitución española de 1978, sobre todo en su Título VIII, aunque al final no se apurase entre nosotros la en principio apuntada asimetría de las regiones italianas, unas de Estatuto ordinario y otras de Estatuto especial . El «café para todos» del ministro Clavero se la llevó formalmente por delante. Hoy los italianos andan en curso de reforma constitucional, que apunta hacia el Estado federal, según las exigencias de la Liga Norte de Umberto Bossi, con un Senado regionalizado. El paralelismo y la comparación se hacen inevitables si se atiende a las promesas reformistas de Zapatero y a las demandas de Maragall y ERC. Ambos procesos se desarrollarán previsiblemente en simultáneo, con puntos calientes coincidentes y con mutua influencia en el marco de la Unión Europea. Y es de esperar que tal simultaneidad sirva también para desdramatizar una reforma que para algunos suena aquí a arriesgada aventura.