LA DESTEMPLADA expresión de Acebes advirtiendo a Cobos y Gallardón de que a nadie le saldrá gratis poner en peligro la unidad y cohesión del PP, por el simple hecho de presentar una candidatura alternativa a la oficialista en la Comunidad de Madrid, revela un sinfín de cosas. Sirvan sólo dos. Primero, que Acebes mantiene una concepción ajena al deseable funcionamiento democrático de los partidos y que lo hace con el tono y la sustancia autoritaria que practicaba Aznar. Segundo, que tan amenazantes palabras pudieran revelar la existencia larvada de una crisis o división potencial en el PP mucho más honda y peligrosa de lo que ya se trasluce. De hecho, parece un partido fascinado por la tentación de llevarle la contraria a la mayoría, como en su día hiciera UCD con su propia voladura. Mucha tarea tiene Mariano Rajoy por delante, justo a los treinta años de aquel congreso de Suresnes en el que el PSOE comenzó a abandonar sus viejos fantasmas.