CÉSAR CASAL GONZÁLEZ | O |
07 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.SON DOS compañeros en las páginas de Opinión de este diario que te abren los ojos, los de la mente. David Pintor y Carlos López son pareja de hecho en La Voz de Galicia. Ellos son los humoristas que destrozan con dos trazos a nuestros políticos. Suman un pincel genial y una inteligencia abrumadora. Ahora exponen en A Coruña (hasta el día 17 de octubre) diez años de sus trabajos, unas viñetas que desnudan al más pintado. En el periódico hacen la esquina con Siro, ese Castelao moderno, que fue el que alentó a los dos muchachos a que se encamasen juntos sobre el papel. Quiero decir que los tres dibujantes trabajan en una esquina de la redacción. En la muestra de Pinto & Chinto está la cola inmóvil del Sergas, está el deporte más ácido, el gran Tito Longueirón. Están el hambre en Argentina por culpa de los políticos y los milicos ladrones, la muerte en Irak, Blair como Pinocho, los agujeros negros del AVE de Cascos a Lleida, el president Maragall partido en tres, el lodo del Prestige, el cráter de Prado del Rey, el supositorio atómico del Tireless, los dientes de Aznar y el bambi tierno de Zapatero. Carlos y David, tanto Chinto, monta Pinto, exponen una década prodigiosa: la más graciosa. cesar.casal@lavoz.es