Tiempo de crisis

OPINIÓN

TIENE RAZÓN Manuel Fraga: «Estamos en un momento de crisis mundial, europea y, por qué no, de todos nuestros partidos en Galicia». Lo que ocurre es que a cada uno le concierne su crisis, y la que tiene que gestionar el presidente de la Xunta lleva en el marbete el nombre del líder popular ourensano José Luis Baltar. Ni más ni menos. Y la dirección nacional del PP se ha apresurado a dejar en manos del presidente gallego la solución del problema. Porque la patata quema y nadie quiere tenerla en sus manos. La patata que se ha ido calentando debajo de la boina de algunos baltares más que Baltar, unos políticos que se sienten agraviados porque no acaban de ver la justa proporción entre los votos que aportan y la cota de poder que reciben. De repente uno de ellos te mira y te espeta: «Porque Rajoy será muy importante en Madrid, pero aquí en Ourense quienes sacamos las castañas del fuego somos nosotros». Y las sacan, y consideran lo más natural que sean ellos quienes se las coman. ¿O de qué estamos hablando? Estamos hablando de poder, sin duda. No son otros argumentos los que se han esgrimido, ni se ha abierto de repente una sima ideológica entre el presidente fundador del PP y el presidente del partido en Ourense. No. Las cuentas de Baltar son las del maestro metido a tendero que, con el lápiz sobre la oreja, mueve la cabeza dando a entender que los números no le cuadran. Entonces se rebela y lanza un órdago. ¿Quién es el culpable? La mirada de los suyos se dirige a la sede del Partido Popular en Madrid. En concreto hacia aquellos que en su día empujaron a Cuíña fuera de la autopista que llevaba a la presidencia de la Xunta. El grupo «de la boina» se siente amenazado, recela y concluye que los del «birrete» pueden saber mucho, pero no cómo arrasar en unas elecciones. José Luis Baltar ha hecho la lista de agravios y ha sumado. Hasta aquí llegaron las aguas. Y se ha puesto a echar un pulso. No directamente a Fraga, pero sí a lo que imagina que Manuel Fraga ha acordado con Mariano Rajoy para el bienestar popular en Galicia. ¿Política pura y dura? No. Simple lucha por la supervivencia política. Descarnada y sin disfraces. ¿Quién decidirá? El tacto y los intereses, dice un manual de política. Fraga y Baltar, de momento.