Batalla perdida


LA MINISTRA de Sanidad y Consumo nos ha dado hace unos días un doloroso aldabonazo. Nos ha descubierto que España es el primer país europeo en consumo de cocaína, cannabis y éxtasis. En algo teníamos que destacar, pero hemos elegido mal. Uno siempre prefiere liderar las estadísticas de crecimiento económico y de bienestar social, pero casi nunca ve cumplidos los deseos. Así que nos quedamos con este liderazgo que, no es preciso resaltar, nos alarma y avergüenza.Pero, incluso más. No sólo producen preocupación, remordimiento y bochorno las cifras conocidas. También espanto. El que causan dos de las advertencias lanzadas por la ministra. La primera asegurando que «la sociedad no percibe el riesgo» de consumir drogas. Y la segunda, alertando de que «la batalla puede perderse». La ministra Salgado ha retomado un asunto que periódicamente golpea nuestras conciencias. Todos sabemos, más o menos, lo que ocurre. Todos somos conscientes del daño. Todos aseguramos que hay que acabar con esto. Pero nadie sabe por dónde empezar, incluida la propia ministra que se ha presentado ante sus señorías con el lamentable discurso de «algo no funciona» y «la situación es preocupante». No es necesario estar al frente de un ministerio para descubrir que «algo no funciona». Se puede hacer siendo, por ejemplo, banderillero de la cuadrilla de Manolo Mejía. Algo no funciona porque lo hemos hecho fatal. Porque no sólo frenamos el consumo de drogas, sino que dimos reconocimiento social a muchos de los que se vanaglorian en público de consumirlas. Algo no funciona porque dejamos correr el tiempo, mirando hacia el oeste. Y ahora tenemos a una ministra que no sabe hacia dónde ir. Alarma su pobreza de ideas. Con tal bagaje, lo mejor que puede hacer es seguir el ejemplo de José Antonio Camacho.

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