Los roedores

ALFONSO DE LA VEGA

OPINIÓN

EL ESCRITOR ourensano Bernar Freiría acaba de publicar su segunda novela con este mismo título (Meteora 2004). Si la primera, Cuarto de derrota , contaba la peripecia de degradación de una especie de contrahéroe en el terrible mundo del narcotráfico gallego, en este segundo libro se desarrolla una reflexión sobre la fragilidad humana en un escenario aparentemente menos arriesgado: el de la Prensa. Pero también éste es un mundo complicado, en el que los valores confesados y los intereses dominantes entran muchas veces en tensión cuando no en conflicto abierto. Jonás Balmaseda es un acreditado periodista que se ve arrastrado en un momento de su vida por la ambición profesional de su jefe Fernando Fuertes, personaje en el que el lector atento reconocerá señas de un periodista muy conocido, lo que le llevará a sufrir los daños colaterales de cierta aventura empresarial fracasada y a comenzar una especie de círculo vicioso personal (despojo de su vida amorosa) y profesional (intento de doblegarle mediante humillaciones). Con falsa apariencia de novela negra común, y más allá de su desconcertante final abierto, en Los roedores se invita al lector a una toma de conciencia acerca de la fragilidad radical en que se sustenta nuestra vida. La amenaza de la desestabilización está latente aunque no sospechemos la gravedad del peligro hasta que surge. En verdad, ¿estamos en condiciones de gobernar las crisis que surgen en nuestras vidas y que pueden alcanzar efectos demoledores? Si el bacilo de la peste no muere ni desaparece nunca y puede permanecer adormecido esperando el momento en que despierte sus ratas y las envíe a morir en una ciudad alegre , la opinión de Freiría sobre los estragos que puede causar no parece tan optimista como la de Camus hace medio siglo.