Las crisis que vienen

JOSÉ JAVALOYES

OPINIÓN

12 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

CRUZÁNDOSE con la conmemoración del tercer aniversario del 11-S, pico universal del globalizado terrorismo, del que salió en la reacción de EE.?UU. el logotipo estratégico del eje del mal, repunta la crisis norcoreana. El régimen de Pyonyang, instalado en ese eje -junto con Siria, el Irak de Sadam Huseín y el Irán integrista del régimen de los ayatolas- denuncia preparativos americanos de guerra preventiva, al precisar un despliegue de 15 destructores norteamericanos en el Mar del Japón, dotados de los más modernos sistemas de intercepción de misiles. La denuncia norcoreana está muy ceñida al perfil de su desafío, regional y eventualmente intercontinental, articulado sobre sus dos bazas estratégicas: un arsenal nuclear operativo y un haz de vectores capaces de llevar la carga atómica sobre Corea del Sur, China, Rusia y el espacio norteamericano de Alaska. Afecta el riesgo norcoreano, por tanto, a todos los integrantes de las conversaciones, ahora interrumpidas, para la renuncia norcoreana a sus arsenales atómicos; también, a la exportación de la tecnología correspondiente, igual en lo nuclear que en la balístico. Irán compró a Corea del Norte cohetes que ahora le permiten alcanzar Israel, lo que da un fondo crítico a las tensiones entre el régimen de Teherán, en el que se han impuesto los radicales, y la Agencia Internacional de Energía Atómica, por los equipamientos iraníes en centrifugadoras de uranio: puente tecnológico para el acceso a las armas atómicas. El eje del mal se recalienta. Pero con ser ello relevante, lo es también, de forma muy especial, la incorporación de Rusia, después de la catástrofe terrorista de Beslán, en Osetia del Norte, a la filosofía estratégica de la guerra preventiva, acuñada por la Administración republicana de Jorge W. Bush, que se dispara a la continuidad con su cruzada antiterrorista. El movimiento ruso cambia el tablero estratégico. Atención a la jugada y a lo que viene detrás.