APENAS cuarenta y ocho horas han mediado entre la aprobación del proyecto de ley que reduce a ocho festivos el mínimo de aperturas comerciales y a 72 horas semanales la actividad de las grandes superficies, y la junta general de accionistas de El Corte Inglés, en la que, entre los datos de lo que se ha convertido en habitual exitoso ejercicio último (en este caso el de marzo de 2003 a marzo de este año), figura la creación de 4.834 empleos. Es decir, la primera empresa española le explica por la vía práctica al Gobierno que los experimentos es mejor hacerlos con gaseosa. Porque los 4.834 empleos creados por El Corte Inglés en su último ejercicio han sido posibles en una buena parte gracias a la progresiva liberalización de horarios comerciales que se ha venido produciendo. Por eso son notorias las diferencias entre el vicepresidente económico y el ministro de la cosa, el catalán Montilla, a costa de una reforma que no va a beneficiar al pequeño comercio; entre otras razones, porque el mal endémico de éste no es la competencia de los grandes sino su manifiesta incapacidad para evolucionar y transformarse acudiendo a los nichos de mercado en los que no tiene rival: la especialización y la atención personalizada, que es lo que ha hecho el pequeño comercio en muchos otros países, aceptando así el reto de los grandes; esto lo sabe de sobra el vicepresidente Solbes, que no tiene bridas suficientes para frenar los caballos desbocados de compromisos autonómicos y similares peajes, entre los que está la reforma de los horarios comerciales. El gobierno Zapatero rectifica también en esto a su predecesor, que proyectaba libertad total de horarios para el próximo enero, bien entendido que serían los gobiernos autonómicos, que tienen transferidas las competencias en la materia, quienes regularan en cada autonomía las aperturas en festivos. Se me dirá que ahora ocurrirá lo mismo, pero desde el Gobierno se reduce a ocho festivos el mínimo de aperturas y a 72 horas la actividad semanal. La asociación que agrupa a las grandes superficies emitió ya un comunicado hablando de la destrucción de 7.000 empleos. Yo prefiero escribir, al hilo de la junta de accionistas de El Corte Inglés, que no sé si se destruirá empleo; pero de lo que estoy seguro es de que se creará mucho menos.