Puerto exterior

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

EL PROYECTO del puerto exterior de A Coruña aparece envuelto en el misterio de las realizaciones hipotéticas. La ministra de Fomento dice que la culpa es del morro, y habrá que creerla. Incluso se habla de integrarlo en el Plan Galicia, con lo que entraría de lleno en la magia fantasmagórica de las promesas políticas apresuradas y tácticas. Es clara la conciencia de que su frustración constituiría un golpe muy fuerte a nuestro futuro y parece que vivimos los últimos días de un compás de espera sólo prolongado por las vacaciones de agosto. Los políticos ya conocen el nombre, el peso y el peligro del primer morlaco que van a tener que lidiar tras la inminente rentrée . Pero todo apunta a que la plaza habrá de ayudar a los diestros en su difícil faena. Desde toda la ciudadanía y sin otras distinciones habría que dar un serretazo a la aceptación pacífica del incumplimiento de las promesas políticas. Porque el conformismo social acaba coagulando el pensamiento.