CARLOS G. REIGOSA
23 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LAS FOTOS de nuestras ministras posando para la revista Vogue , que tantas críticas veraniegas han cosechado, a mí me han parecido bien. Irrelevantemente bien, por supuesto, porque la cosa tampoco da para más. Pero, sí, me han parecido algo fresco, moderno y estival. Lo que no he conseguido entender han sido los argumentos trascendentes que algunas de las modelos han utilizado para defenderse de quienes las han atacado. ¿Qué ha querido decir la ministra de Cultura, Carmen Calvo, al señalar que se trataba de una «foto histórica»? ¿En tan poco se nos está quedando la Historia? ¿Y de verdad cree Magdalena Álvarez, la ministra de Fomento que tanto se desvive por el Plan Galicia, que el reportaje «es un paso más hacia la igualdad»? ¿A qué importante igualdad se refiere? Y ya no hablemos de la reflexión de Elena Salgado acerca de que «las ministras somos mujeres progresistas, que podemos estar vestidas hoy en día con ese tipo de ropa y aparecer al día siguiente con vaqueros y una mochila». ¿Y quién no, si eso está al alcance de cualquiera, como es bien sabido?... Es fácil defender esas fotos, y yo no tengo el menor empacho en hacerlo, pero ¿cómo defender esa elocuencia y esa profundidad argumentales, tan dignas de mejores causas?