Fraga, candidato

OPINIÓN

TODAVÍA no he logrado entender por qué Emilio Pérez Touriño, secretario general del PSdeG-PSOE, y Anxo Quintana, portavoz nacional del BNG, dicen preferir que se presente Manuel Fraga como candidato popular a la presidencia de la Xunta en las próximas elecciones autonómicas, según ha publicado este periódico el pasado viernes. En buena lógica, si Fraga comparece finalmente, será porque las encuestas que maneja el PP lo señalan como el más indicado para defender la mayoría absoluta de que goza este partido. En caso contrario, no sería razonable que concurriese a las elecciones. De modo que, volviendo al principio, ¿de qué pueden alegrarse los líderes de la oposición si el PP logra presentar a su mejor candidato? ¿O alguien cree que deja de serlo por su edad, por su reiterada presencia electoral o simplemente porque ya está muy visto y el ciclo político está cambiando?... Es verdad que el ciclo electoral puede estar cambiando (hay indicios en esta dirección), y en ello deberán empeñarse el PSOE y el BNG, si quieren llegar al Gobierno gallego. Pero se equivocarían (y se equivocaría el Partido Popular) si se pusiesen a vender la piel del oso antes de cazarlo. Las próximas elecciones autonómicas gallegas tienen toda la traza de resultar muy reñidas. Manuel Fraga va a ser el candidato popular, según todas las fuentes que he podido consultar. Podrían serlo también Xosé Manuel Barreiro, un político con un liderazgo muy notable, o Alberto Núñez Feijoo, otro puntal popular. Pero, de momento, la opción preferente la conserva el actual presidente de la Xunta. Y punto. Los socialistas tienen un líder sólido en Emilio Pérez Touriño y no debieran debilitarlo con declaraciones divergentes sobre el Plan Galicia, que generan confusión, recelos y desconfianzas. El PSOE debe volcarse en Galicia y asumir con energía la vertebración y el desarrollo de esta comunidad. Si esto se cumple y el BNG se reconcilia con sus votantes alejados, la mayoría absoluta del PP podría desvanecerse. Pero sólo así. No basta con alegrarse de que Fraga sea el candidato. Porque puede serlo y ganar de nuevo, si enfrente no hay una voluntad suficiente de cambio políticamente articulada.