Sobra falta de sindéresis

| RAMÓN BALTAR |

OPINIÓN

20 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS CHIQUITOS del PSOE bordearon el ridículo criticando la presencia de familiares de altos cargos entre los casi tres mil nuevos contratados por la Xunta y organismos dependientes. No lo hicieron del todo porque el banco popular recurrió a la piromanía verbal en su respuesta. La presunta práctica nepotista entra de cuajo en el concepto de «discriminación positiva», ahora de moda. Es sabido que los familiares de los gobernantes encuentran muchas dificultades para trabajar en las empresas privadas, que se verían acusadas de favoritismo y competencia desleal si reciben encargos de la Administración. Los políticos no deben permitir que los lazos de sangre o los enlazados carnales bloqueen la aplicación generalizada del principio de igualdad de oportunidades. Cumple de sobra con el mandato constitucional de mérito y publicidad en el acceso a la función pública. Que los hijos de personas prominentes tengan mejor capacitación que los que no lo son, ya lo canta el refrán: «de tal palo, tal astilla». En publicidad ya no hay más que pedir: incluso se enteran los sindicatos y la oposición, que suelen estar en las berzas. De añadidura, al no ser el empleo vitalicio, el contratado se esforzará para no perderlo. Por otra parte, la creación de empleo público abundante forma parte de una sana política demográfica: los empleados estables están en situación de hacer frente a la hipoteca y pensar en llenar el piso y sus vidas con hijos. Alguno llegará a obispo de Mondoñedo y escribirá pastorales con la gracia y agudeza de fray Antonio de Guevara. Lo que irrita a los socialistas es la brillante adaptación a la realidad gallega del principio más caro a la ideología de izquierdas: hay necesidades humanas que el mercado no puede satisfacer por sí solo. Copiones, los peperos.