El mar: ¿economía o etnografía?

OPINIÓN

20 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

DOS NOTICIAS alertan de la evolución económica de las rías y la plataforma costera de Galicia: La flota gallega ha perdido en los últimos diez años más de dos mil buques, un venticinco por ciento de los existentes en 1993. La flota de Lira desarrolla un programa de turismo pesquero en su flota artesanal. En Galicia se ha producido un continuo trasvase de la población ocupada en el sector primario, quedando reducida hoy a menos de la cuarta parte de aquella ocupada en el sector primario en el año 1960. La pesca ha resistido mejor, y la reducción de la población ocupada apenas alcanza un cuarenta por ciento en ese periodo. Carencia de estadísticas fiables aparte, no cabe duda de que asistimos a una continua caída en las capturas del mar de Galicia, pudiendo afirmar que la rentabilidad para nuestra flota artesanal y de bajura estriba más en la singularidad de la demanda y en la formación de precio que en la rentabilidad biológica de nuestras explotaciones, hecho a no dudar relacionado con las noticias de desaparición de flota, empleo o la aparición de alternativas relacionadas con el turismo etnográfico. Sorprende por ello que persista la siempre aplazada reflexión sobre los recursos marinos de nuestro mar y su gestión, y tengamos que asistir -estupefactos- a la formulación de alternativas para nuestra pesca costera que desisten de su recuperación. Reflexión y controversia que podrían girar al menos en torno a dos ejes: la acuicultura y la pasión por la recuperación de los recursos pesqueros autóctonos, sobre todo los de la pesca artesanal y sus poblaciones naturales. Y que podría continuarse en la introducción reglada y no ventureira de especies foráneas, la limitación en el acceso a los recursos con áreas de explotación y manejo en manos de la pesca artesanal, la propiedad o el derecho de uso del mar y sus condiciones y, en fin, aproximaciones a la solución del siempre bien conocido paradigma de la Tragedia de los Comunes. Reflexiones que nos permitieran dirigirnos a una gestión sostenible de los recursos marinos en la doble perspectiva ecológica y económica, para que las rías y la plataforma costera, sus recursos y su explotación, dejaran de parecer una inabarcable Samarkanda. Ciudad pensada que muchos procuran, pero siempre sienten inaccesible.