ESTOS DÍAS atrás en Mallorca una paisana me refirió coplillas que se cantan en su pueblo: «Se por dentro eres Raxoi / Tes que sacalo pra fora, / Porque Rajoy para nos / Eche amiguiño unha foda». Me aventuré a decir que don Mariano es de rancia estirpe galaica. Pero no cabe duda de que la extraña jota del apellido así como la i griega, ajenas ambas a nuestro idioma, dan mucho que cavilar. Sin duda, alguno de sus antepasados decidió castrapizarse cambiando la equis por la jota. Yo conocí a quienes se llamaban Carballal y luego de finolis se pasaron a Carvajal. Sucede incluso en las mejores familias: yo me apellido Chao, cuya grafía ha sido castellanizada del galaicoportugués Chão, y recuerdo que allá por el año cincuenta el ala izquierda de la delantera del Deportivo estaba compuesta por Chás (plural) y Chao; son deformaciones del Chão original y ambas con la misma significación de suelo, tierra y universo : paz na terra e paz no chán. En cuanto a la i griega, puede que sea una yanquización más acá de la castellanización. En mi niñez, todas las Pilares de España eran Pilys y la Marías, Marys . Creo que el franquismo, con su neoimperialismo lingüístico, terminó con esto, igual que impuso árbitro por referee , saque de esquina y no córner, fuera de juego, balompié, balonmano, baloncesto, balonvolea en lugar de fútbol y otros divertimentos cuyos nombres proceden del inglés.... En estas transformaciones sería conveniente que se fijara don Mariano, no le vaya a suceder como a los conversos Torquemada, Santa Teresa... que una vez montados en el catolicismo fueron más extremistas que el santísimo padre de Roma. Por ahí lleva don Mariano un camino peligroso. Está utilizando términos en un gallego impregnado por el belicismo mesetario. Se sabe que la superestructura idomática influye en la formación de la mentalidad. A mi entender, el único converso que escribiendo en castellano supo mantener una posición crítica con la Iglesia de Trento y con las grandilocuencias imperiales -actitud doblemente difícil y peligrosa- fue Cervantes; por ello no pocos eruditos suponen que su padre era de nuestro chan . No le vamos a pedir a don Mariano ni a nadie que se equipare con el autor del Quijote. Con Franco sí, que es más de su cuerda por la vía de Fraga. Cuando un ministro se le fue a quejar de los chismes que corrían en el Gobierno, el dictador le contestó: « Haga como yo, señor Castiella; no se meta en política». He ahí un consejo fino, cínico, despectivo; no es de extrañar con que esa retórica y violencia, represión, censura, penas de muerte y ayuda americana, el Caudillo se mantuviera tanto tiempo en el poder. A menos que siendo, como se supone, gallego de pura cepa, don Mariano no ignore el dicho tan sabio nuestro que dice: «Se o raposo fora tan cazurro como se di, ninguén o sabería» Y que un día nos enteremos. Hasta ahora su talante gallego sólo se manifiesta en frases torpes y humor insultante (¡lo de los hilillos!); pero puede llegar el momento en que se desprenda de mimetismos aznarianos y, siguiendo el consejo de Jean Cocteau, « Deviens ce que tu es!», Rajoy aparezca convertido en Raxoi. Así se lo di a entender, también en octavillas, a mi amiga Monse dos Peares: