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29 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.ME ENCANTA Alejandro Sanz, qué pasa. Hay que gritarlo así de claro, en plan macarra y suburbial, como su último disco. Odio a los culturetas que se sonríen maliciosamente cuando lo dices. Es como si fueses tonto por disfrutar con sus canciones. Siempre me ha llamado la atención que los que adoran la cultura caigan en utilizar sus conocimientos para distanciarse de los demás, justo lo contrario de lo que significa cultura. Hoy Sanz inicia su gira en el Coliseo coruñés y ahí estaré. Corazón partío es una de las mejores canciones del pop español en años, algo reconocido hasta por un tal Antonio Vega. Pero, claro, los gourmets de la música seguirán riéndose por detrás por poner Alejandro en el coche. Ellos, que son capaces de calibrar como expertos, borrachos desde la segunda canción, que el sonido del ampli no estuvo del todo bien en los riffs del guitarrista. Menos pedantería. Hay cultura cuando hay comunicación de sentimientos, intercambio de fluidos, vamos. Jamás criticaré a alguien porque alucine con el libro de Tamaro, Dónde el corazón te lleve. Sanz, con su música mestiza, más callejero que nunca, lleva lejos la cometa loca de mi corazón y Eso es lo que importa. Va por Camarón. cesar.casal@lavoz.es