Sin hierba de enamorar

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

20 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LA VOZ nos explica que el catálogo gallego de especies amenazadas que está elaborando la Consellería de Medio Ambiente presenta algunas sorpresas. Existen ausencias notables: investigadores científicos, republicanos liberales, etcétera. Y presencias curiosas: además del oso pardo o la gallina de monte, cuentan que el penúltimo urogallo macho se lo cargó Fraga cuando iniciaba su aria amorosa pre nupcial en el crepúsculo de Os Ancares, se encuentra nada menos que la hierba de enamorar ( Armeria maritima ). Esto sí que es un drama de consecuencias imprevisibles. Con la crisis demográfica que padecemos y encima esto. Leopoldo Rubido, el alcalde tan preocupado siempre por las cosas de su querida Cedeira natal, debería tomar cartas en el asunto. ¿Qué pasa? Si los campos tienen alma, como decía Antero de Quental, ¿acaso se están dejando invadir por el instinto de muerte? ¿O es que se recolecta demasiado? Pues aunque en A Capelada no queden ya urogallos, ni enamorados, ni en pepitoria, no es concebible una romería a San Andrés de Teixido sin volver provisto de la oportuna herba namoradeira. Y es que en Cedeira se pueden advertir como en pocos sitios las relaciones entre Eros y Tanatos: el amor viene a ser la mejor medicina contra la muerte del cuerpo y del alma. Incluso para los romeros de ultratumba. Las peregrinaciones y romerías siempre han sido asaz tentadoras para los amoríos. Ya lo denunciaba el padre Feijóo y se deduce del informe que se está elaborando sobre enfermedades en el Camino de Santiago. El piadoso Felipe II, ante la imposibilidad de acabar con las peregrinaciones mismas, se vio obligado a prohibir el hábito de peregrino, como modo de combatir los abusos. Desde entonces la iconología cambió y Santiago dejó de ser peregrino para hacerse matamoros. Eros o Tanatos. ¿Qué engendro transgénico mortífero sustituirá a la noble y humilde hierba de enamorar?