SEGÚN LOS DATOS difundidos el pasado día 6 por el Estudio General de Medios, La Voz de Galicia cuenta con 696.000 lectores. Esto significa que esta Amiga del lector representa a nada menos que casi 700.000 personas, lo que me llena de orgullo, pero también, y en igual medida, de responsabilidad. Desde hace tiempo me rondaba la idea de reunirme con un grupo de lectores para conversar con ellos sobre La Voz y sondear la opinión que tienen de nuestro periódico: si les gusta o les disgusta; si le sobra o le falta algo; conocer sus hábitos de lectura: dónde lo leen, cuánto tiempo les ocupa la lectura... En fin, un montón de preguntas, fruto de la curiosidad profesional. De amigos y conocidos, de sobra sé lo que opinan de nuestro periódico, pero quería conocer también la opinión de lectores anónimos. Acudí a la empresa de demoscopia Sondaxe, perteneciente a la Corporación Voz, les expliqué mis objetivos y organizaron el pasado miércoles en A Coruña una reunión con ocho lectores -tres mujeres y cinco hombres-, a los que seleccionaron de forma aleatoria. En el debate también participó Juan Carlos Martínez, jefe de la sección de Opinión y encargado de las cartas al director que envían los lectores, quien también estaba muy interesado en departir vis a vis con un grupo de personas que no conocíamos y que tenían en común ser lectores habituales de La Voz. Se dice de los periodistas que somos personas críticas con todo (con los políticos, con los famosos, con los deportistas, con...), pero que aceptamos mal las críticas que se nos hacen. En esta reunión con los lectores, les pedí que expresasen con total libertad y espíritu crítico su opinión sobre nuestro trabajo. A lo largo de las dos horas que duró la reunión, pudimos comprobar que nos encontrábamos ante lectores demasiado benévolos y condescendientes, con una buena opinión de nuestro periódico, al que encontraban fácil de leer y que no nos hicieron sentir incómodos ni sonrojarnos por sus análisis. Críticas y sugerencias El mayor reproche que nos hicieron nuestros interlocutores fue la falta de seguimiento que hacemos en ocasiones con algunas noticias, lo que priva a los lectores de conocer el desenlace de éstas. Fue también objeto de debate la publicación de ciertas fotografías (sobre todo las de atentados y, en concreto, las del 11-M) por considerar que pueden herir sensibilidades, que son de mal gusto o provocan un morbo innecesario. En cuanto a las secciones, los lectores dijeron tener especial interés en la información local, para la que reclamaron mayor espacio y atención a todo tipo de noticias. La segunda sección más leída es Internacional. En este punto, algunos de los asistentes (su acento los delataba como oriundos de Latinoamérica) nos reclamaron que diésemos más información de los países de América del Sur donde hay una numerosa colonia gallega. «Queremos saber todo lo que ocurre en los países donde viven nuestros familiares», señaló uno de ellos. Los presentes también confesaron seguir la sección de Hemeroteca y tener interés por saber qué ocurrió hace 25, 50 y cien años. Fueron coincidentes en sugerir que esta sección se ampliase. Rogaron los presentes que los actos que figuran en las agendas locales sean anunciados con uno o varios días de antelación. La razón: muchos leen el periódico de noche, al término de la jornada laboral, y comprueban que algún acto que les interesaba ya se había celebrado. Si el periódico les informase con anterioridad no ocurriría tal cosa. Sugerencia que tendremos presente y que es fácil de enmendar. Exceso de política En cuanto a los contenidos informativos, nuestros contertulios propusieron que, para compensar el exceso -a su juicio- de los temas políticos y económicos, prestásemos más atención a los temas de tipo social o científico. Precisaron que ello no significaba dar más noticias de lo que se considera prensa del corazón, sino ampliar ese conglomerado en que se ha convertido la sección de Sociedad. También fueron objeto de debate en la tertulia la sección de Opinión y los articulistas que escriben en ella. Unos manifestaron su desacuerdo con algunos colaboradores y otros confesaron que sólo leen a los opinantes afines. Además varios mostraron sus discrepancias con las críticas que se hacen de las películas y de otras ramas del arte. La verdad es que las dos horas de conversación se nos pasaron volando. La principal conclusión es que nuestros lectores nos reclaman un periódico serio, contrastado, completo y que analice y profundice sobre las noticias que ya se conocen por la radio y la televisión. Es mi intención repetir la experiencia con otros lectores y en otras ciudades de Galicia.