Bis: células madre

OPINIÓN

16 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

«LA ADMINISTRACIÓN es polimorfa, e incluso contradictoria. Por ello no debe sorprender que mientras el Ministerio de Ciencia y Tecnología convoca plazas de investigadores especialistas en células madre, el de Sanidad presione a la universidad en donde trabaja el profesor Bernat Soria, con la intención -y posterior logro- de paralizar un trabajo en el que se utilizaban dichas líneas celulares». Así decía un Codex Floriae hace dos años y tres meses. La Universidad era una de la Comunidad Valenciana. En el forzado exilio científico, fue la Junta de Andalucía la Administración de acogida. Decisión recurrida ante el Constitucional por el Gobierno del Partido Popular. Las contradicciones deben ser resueltas con urgencia, porque si bien en la Administración pocas veces se generan responsabilidades, la inhibición o la obcecación no sólo pueden generar retraso en los avances científicos, sino también ridículos llamativos. En estos años el propio Gobierno popular aprobó una compleja legislación para regular la investigación en este campo y, en la misma Comunidad Valenciana de la que se tuvo que exiliar Bernat Soria, alguno de los más directos responsables de aquella decisión politica promueven hoy dicha investigación, lanzados además a una carrera mediática -ex ministra del ramo incluída- para reivindicar urbi et orbe una extraña preminencia en campo científico hace apenas dos años perseguido. Resueltos, o en vías de ello, algunos problemas políticos y normativos, e incluso los financiación con la decisión del actual Gobierno, emergen en torno a las células madre otros aspectos merecedores de atención. Por una parte la capacidad de algunos gobiernos autonómicos -Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana, País Vasco- para lanzar sus iniciativas y apuestas políticas en torno a la I+D y la política científica. Por otra, la forma de hacerlo. Acudiendo a recursos humanos de alta capacidad científica, con independencia de la partida de nacimiento, que garanticen al menos la puesta en marcha de la iniciativa. Y por último, la reflexión de los propios protagonistas, investigadores reconocidos y homologados, respecto al propio reglamento del juego: «Sólo es ciencia el conocimiento certificado», reivindica Bernat Soria. Les había prometido que hablaría de política. Lo es.