A la luz de las tinieblas

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

08 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

HAN EMPEZADO las investigaciones de la comisión del 11-M. Veremos lo que dan de sí. Probablemente no mucho si no van acompañadas de revelaciones de prensa y la presión del ciudadano por averiguar la verdad oculta tras sucesos tan graves que han provocado un cambio estratégico y traumático en la trayectoria de España, de modo que, además de llorar por los asesinados, haya que hacerlo por el debilitamiento o desguace de nuestra Patria. Porque el debate sobre lo que ocurrió en esos nefastos idus de marzo debería sustituir a las consignas, la propaganda, o el intento de ocultar la verdad. En otra convulsión histórica, la del 98, hubo una generación que desde los distintos ámbitos de la sociedad y de la cultura trató de averiguar qué estaba pasando con España. Cuáles habían sido las causas del desastre y qué se podía hacer para recuperar el tiempo perdido y evitar que se nos parase el reloj de la historia. El PSOE acaba de celebrar un congreso aparentemente turiferario con el nuevo líder, aunque hay quien piensa que el incienso es para evitar que salga el hedor carroñero del oportunismo, la inconsistencia ideológica y el vacío moral. Y que, como al Cid en Valencia, los maragalles, roviras y montillas, lo pasean para sembrar el desconcierto en las filas enemigas. Pero la preocupación va por dentro: funcionarios policiales, en la peor tradición felipista, se permiten «proteger» a importantes justiciables relacionados con la matanza, y mientras Montilla quiere dejar patente como única conclusión significativa del tal congreso quién manda realmente en el PSOE, que curiosamente es otro partido, el vicepresidente Solbes, en un lugar tan a propósito pero tan poco vendible entre las zurdas españolas como la embajada de EE. UU., se ve obligado a tratar de tranquilizar a los representantes de las grandes empresas trasnacionales que están más que asombrados con el espectáculo que se está dando. Continuará.