BeSOS

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

DE SOL A SOL | O |

08 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EL BESO es la distancia más corta entre dos puntos, el beso del deseo, el de la pasión, el del cariño, el del amor. El beso es un nudo que es muy difícil que se deshaga. Y, si se deshace, nunca se olvida. Nunca se olvidan los besos que fueron, no. Sólo tenemos el amor. El amor es lo que nos saca del egoísmo. Lo que nos hace huir de nuestro ombligo es mirar a otro ombligo. El amor no es sólo el de la pareja, el amor es el de los compañeros, el de los amigos, el de los familiares. Xosé Castro, tantos años con ojo clínico de fotoperiodista en La Voz (de la tragedia aérea de Montrove, As Encrobas o el incendio de Meirás al Prestige), ha robado unos besos para que los gocemos en una exposición. Hizo lo mismo hai tempo Tino Viz, otro fotógrafo con alma de cazador fotosensible. En la serie de Xosé Castro está el beso de San Juan, por ejemplo. Hay otros besos, el que se da en un banco, quién no lo ha hecho, el beso por sorpresa, el beso a conciencia, besos a braza, a croll, besos olímpicos. El beso en plural, beSOS, lleva el SOS de lo frágiles que somos. Un beso iguala, no hay clases en los besos. Está bien que Castro, un hobbit con talla de gigante, haya retratado para el Casino del Atlántico la única manera elegante que hay de cerrar una boca: besarla. cesar.casal@lavoz.es