LA REUNIÓN de la pasada semana del Consejo Atlántico en la capital europea de Turquía, independientemente de los temas ya conocidos, como el apoyo a Afganistán e Irak, presentó el hecho insólito de una clara injerencia de Bush en los asuntos europeos, al afirmar que la Unión Europea debería abrir negociaciones para el ingreso de Turquía. Esta declaración fue rápidamente contestada por Chirac como una propuesta fuera del contexto de la OTAN. Parece pues que después de los abrazos de Normandía de la semana anterior, las espadas siguen en alto, con las posiciones opuestas de franceses y norteamericanos, ¿A qué puede deberse la persistencia del enfrentamiento? ¿Podría ser que la estrategia de Estados Unidos e Israel está desbaratando los planes de Francia, Alemania y Rusia, que habían establecido para aprovecharse de la economía de Irak, con el régimen de Sadam proscrito desde la guerra del Golfo en 1991? ¿No será que los países mas europeístas, como Francia, Alemania, Bélgica y ahora España, están preocupados al ver cómo Estados Unidos aumenta su control en el área de Oriente Medio y el Norte de Africa? En realidad, según estas suposiciones o hipótesis, lo que está en juego, ahora en el nuevo siglo, es el dominio geopolítico de una amplia zona al sur del Mediterráneo, y por tanto en el área de influencia y de expansión europea. Esto explicaría el larvado conflicto entre los dos bandos de la Alianza Atlántica, porque europeos y norteamericanos se disputan una misma zona de influencia. De esto, prometo que me extenderé mas adelante. Sirva ahora, a mi juicio, la observación del por qué la cumbre de Estambul ha resultado un «tira y afloja», por no decir un fracaso