El Plan Galicia de mier...

| ROBERTO L. BLANCO VALDÉS |

OPINIÓN

29 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

SE LO ESTÁ ganando a pulso. Sí, con un trabajo primoroso, digno en verdad de mejor causa, Magdalena Álvarez ha hecho todo lo posible, desde el momento mismo de su entrada en el Gobierno, para que nadie le discuta el título de ser la legítima heredera de Celia Villalobos en el nuevo ejecutivo socialista. ¿Recuerdan aún a Celia Villalobos? En efecto, la recuerdan: la del hueso en el caldito. Pues, sin necesidad de vacas locas, su paisana se ha empeñado en demostrar el extraordinario parecido que guarda con la infausta Celia que Dios haya. Doña Magdalena es como la antigua ministra del PP: indiscreta, imprudente y mete patas. Tanto, que anteayer cerró el turno de preguntas de una periodista que insistía en interrrogarla sobre el futuro del tan traído y llevado Plan Galicia con una aseveración auténticamente villalóbica: «Me va a decir [usted] ahora a mí lo que es el Plan Galicia de mierda». ¡Mecachis!, como se quejaba Hugh Grant a Julia Roberts en la maravillosa Notting Hill . ¡Pues estamos aviados! Aviados, en primer lugar, con la falta de aguante de una profesional de la política que, quizá hecha, como casi todos sus colegas, a esos periodistas de cámara obsequiosos del poder (del tipo Urdaci) no aguanta fácilmente al periodista (de tipo anglosajón) que hace lo que es lógico: repreguntar una y otra vez cuando el interrogado se escaquea. La ministra, molesta sin duda por tal atrevimiento, se incomoda, y al hacerlo olvida una sabia sentencia cervantina: que cuando la cólera se sale de madre, no tiene la lengua padre. ¿Y por qué fuésele la cólera -y tras ella la lengua- a la ministra? Pregunta sustanciosa, para la que caben explicaciones diferentes. La primera: que la ministra considere que el Plan es una mier... y que, por cutre con Galicia, necesita de mejoras. La segunda: que la mier.., a juicio de tan alta responsable, no lo sea el Plan sino sus autores primigenios. Es la tercera, sin embargo, la que creo tiene más posibilidades de ser cierta: según ella, lo que arrebataría a la ministra sería la simple mención a un proyecto de inversiones que ha tenido que aceptar a contrapelo, porque así se lo han mandado, y que, tras obligarla a decir en pocos días una cosa y su contraria, la ha llevado a hacer un ridículo espantoso. Nada, en todo caso, comparable al apurón que hoy estaría pasando la ministra si en lugar de al Plan Galicia, se hubiera referido a la financiación catalana de mier... o la deuda histórica andaluza de mier.... De haberlo hecho, es muy probable que quien usted y yo sabemos estuviera pensando ahora en cómo quitarse de encima a esta viva reencarnación de aquella otra nefasta señora de los caldos y las vacas.