Constitución como germen

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

ANTE EL acuerdo sobre la Constitución Europea, planteaba hace días agudamente Blanco Valdés el dilema actual de la construcción europea: qué ha de ser antes, el huevo o la gallina, la Constitución o el previo acuerdo sobre los problemas de fondo que la unión política nos va a plantear. Es éste un tema eterno en cualquier configuración institucional. Las áreas metropolitanas, por ejemplo, se trataron de crear hasta hace poco en toda Europa sobre un esquema apriorístico: primero se constituía y regulaba el área y luego se procuraba que el territorio y las instituciones precedentes se acomodaran a ella. El esquema fracasó en Italia, Francia, Alemania, Holanda¿ y ahora se corrige la estrategia: primero los acuerdos, después la institucionalización. Sin embargo, Europa ha funcionado siempre, desde el Tratado de Roma, a base de estos impulsos. No hay más que recordar el éxito de la implantación del euro. La Constitución como germen: toda una apuesta de futuro.