El poder para Rajoy

GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN

OPINIÓN

22 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

FRAGA hila fino y no habría pedido que se diera todo el poder a Mariano Rajoy en el Partido Popular si ya lo tuviera. Con lo que ha confirmado la sospecha de que desde hace un año no ha dejado de existir, en el seno del partido, un líder paralelo al registrador de la propiedad. ¿Cabe pensar que sea otro que José María Aznar? Ungido Rajoy por el ex presidente de Gobierno y con todos los apoyos de que goza, de no ser Aznar, ¿acaso no habría podido liquidar ya esa competencia siempre entorpecedora? Si se tratara de Aznar, Rajoy necesita para desplazarle cuando menos un baño de masas formadas por compromisarios del PP. Que un congreso ratifique lo que, se vistiera como se vistiese, hasta ahora fue una decisión personal del hombre de las Azores, al elegir a Rajoy para sucederle. Si hay que hacer caso a los rumores de los medios periodísticos y políticos, Fraga y Rajoy tuvieron durante mucho tiempo un período de tensión y de lejanía. Dicen algunos que nunca superado, aunque el gesto de Fraga de acudir a la Junta Directiva Nacional del Partido Popular, y además hacerlo por segunda vez en su vida, parece que sólo para apoyar allí firmemente a Rajoy y encomendar a éste y a Dios su futuro, habría recompuesto quizá totalmente la situación. Pero el problema no está en las relaciones futuras entre Fraga yRajoy, sino entre Aznar y Rajoy. El primero que tendría que volcarse con el candidato derrotado el 14-M sería el propio ex presidente. Ni siquiera se trata de reclamarle un apoyo expreso y generoso, sino, cuando menos, una retirada real, que evite proyectar como hasta ahora su imagen -que no su carisma- sobre el gallego. Es evidente, no obstante, que aun queriéndolo Fraga, no está claro si Rajoy deseará desprenderse de la sombra de José María Aznar. Allá para primeros de octubre, en el congreso popular, lo veremos. Si sigue otorgando su confianza a personajes tan de la cuerda del ex presidente como Acebes y Michavila, se confirmará que Rajoy no pretende andar suelto.