Ni agua

La Voz

OPINIÓN

PACO SÁNCHEZ | O |

19 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

RECIBÍ anteayer un mensaje en el teléfono: «Zapatero anuncia que se traerá la selección antes del 30 de junio, aún no sabe si por falta de talante o de talento. Eso sí, medalla para Bono seguro». El humor suaviza mucho todo. Pero lo cierto es que cincuenta días de gobierno después, pasada ya la reválida por los pelos, de tanto palabreo sobre diálogo y consenso queda el Ebro, ese río pluriautonómico que es como una cicatriz en el cuello de España. Una herida medio abierta o semicerrada. El Ebro fue frontera y frente. Tenía ahora la posibilidad de convertirse en una gran costura, probablemente fea, que anudara para siempre, con un bypass de agua, media España a la otra media. Pero alguien se opone a tales hermanamientos, no tanto por razones técnicas y económicas, como por el entrelazamiento mismo. No desean una solidaridad que leen como interdependencia. Reteniendo el Ebro retienen la frontera. Vale más el río que un estatuto. O mejor, ¿de qué valdría un nuevo estatuto sin río? Y tienen poder suficiente y descaro para sujetar o mover la mano del gobierno a su antojo. Y encima ni Valencia ni Murcia votaron lo que debían. Al enemigo ni agua... y en el desierto, polvorones.