YA PODEMOS serenarnos. Zapatero acaba de garantizar la continuidad de todas las obras del Plan Galicia. Tanto, que Fraga se ha subido al avión de regreso a Compostela dejando tras de sí una estela de parabienes y cumplidos. Así que vamos a esperar, porque todo parece indicar que, tras la tormenta de la ministra Magdalena, la situación comienza a enderezarse. Pero, asumido el compromiso, vamos con otra preocupación. Y la Xunta, ¿tiene plan? ¿O su plan es únicamente el que se cumpla el que nos elaboraron en Madrid? El Gobierno gallego, ¿tiene algún proyecto para revitalizar Galicia? ¿O toda su actuación se limita a la exigencia? Porque, aquí todos estamos demasiado atentos a Madrid, y olvidamos las responsabilidades de don Manuel y sus conselleiros. Desde la llegada de los socialistas, todos los esfuerzos de la Xunta se han concentrado en reclamar el cumplimiento del añorado plan. Que es importante, al que no debemos de renunciar y que hay que cumplir. Pero que no basta. Cuatro pantalanes, diez asfaltados de corredoiras y una regata por las rías, no arreglan nuestra situación. Como tampoco la arregla el puerto exterior de A Coruña y ese AVE que promete llevarnos a la Corte en media hora. Estamos agotados de decir que precisamos de un impulso que nos rescate de los dolorosos últimos puestos de todas las estadísticas de bienestar social. Y seguimos con la misma letanía. Porque ni el puerto, ni el AVE nos van a solucionar, por ejemplo, el problema demográfico. Ni los carriles-bici, la recuperación de sectores que hemos destrozado. Así que a ver si tenemos suerte y nos explican ahora qué están haciendo en Santiago, además de exigir el Plan Galicia, para sacarnos del atasco.