DICEN QUE la tercera generación de telefonía móvil ya está aquí y que nos va a proporcionar progresos cuasi-galácticos. Lo cierto es que un extenso «segmento» -como ahora se dice- de población ha tenido que realizar un esfuerzo de adaptación al uso primario -hablar- de la primera generación de este instrumento. La segunda implicó también la posibilidad de hacer fotografías, lo que comenzó a superar nuestras posibilidades de acomodación progresiva al artilugio, aparte de no saber qué hacer con nuestra Cannon. Pero la tercera, como en las sevillanas madrileñas de Carlos Cano, ya no hay quien la aguante. Esta agresiva generación permitirá a los interlocutores telefónicos, según dicen, ver su imagen en pantalla, on line , por supuesto, y a cualquier hora. Quieren matar tantas cosas buenas del lado imaginativo de la vida. A veces es mejor no ver la cara, ni siquiera la propia. Pero de esto saben poco en el Universal Mobile Telecomunications System.