LA NOTICIA (La Voz, 4-5) dice: «Científicos británicos crean dientes naturales a partir de células madre». Una vez más se pone de manifiesto la extraordinaria potencialidad de las células madre, que pueden convertirse en cualquier parte del cuerpo humano, y refuerza la tesis de no poner puertas al campo de la investigación con células madre. La técnica se ha empleado en ratones (tenemos una deuda impagable con ellos), todavía ha de experimentarse en humanos y luego comercializarse. Dentro de unos años habrá granjas de dientes en las que se programarán las células madre para que se conviertan en dientes de distinto tamaño y naturaleza, para luego implantarlos en el hueco correspondiente. La técnica debería de depurarse hasta conseguir que el diente se forme in situ. Es decir, implantar la célula madre en el lugar en donde falta el diente, programarla y alimentarla, para que el diente crezca acomodándose al espacio y lugar. Es posible que los protésicos dentales hayan de reconvertirse en granjeros dentales .