SE HABLA de nuevos «ajustes» en Izar. Ferrol ya ha hecho todos los sacrificios exigibles. Hay una larga historia, en que una comarca entera se ha debatido heroicamente para no ser laminada como parte sobrante o moneda de cambio de equilibrios y compensaciones ajenas. Incluso se renunció a los programas de actuación en comarcas deprimidas o en crisis previstos en el artículo 29 de nuestro Estatuto de Autonomía. Pero ni así. Se han perdido ya más de ocho mil puestos de trabajo y ahora se ponen en riesgo los dos o tres mil restantes, a pretexto de que la SEPI se ha excedido en las ayudas autorizadas por la Comisión Europea. La devolución de los 300 millones de euros heriría de muerte la cuenta de resultados de la empresa. Es la cara amarga y rígida de Europa, necesaria quizá, pero que no puede recaer siempre sobre los mismos. Más que un ajuste económico, esto ya parece un ajuste de cuentas, que con otros, por cierto, -léase Italia- se maquillan