Libertad de prensa


LOS PERIODISTAS nunca deberían ser noticia porque su ausencia del proscenio sería el síntoma más claro de que la sociedad en la que ejercen su oficio goza de salud democrática. Sin embargo, no ha sido así nunca ni es así ahora en todas partes y ni siquiera en los países democráticos, por lo que no estuvo de más que en 1991 la Unesco estableciese el 3 de mayo de cada año como el Día Internacional de la Libertad de Prensa. En esta semana que acaba se celebró por décimo cuarta vez la jornada dedicada a recordar a todos que esa libertad de prensa que el periodista ejerce en nombre del ciudadano se conculca cada día en muchos países. Desde el 1 de enero de este año han matado a 13 periodistas y más de 133 se encuentran actualmente encarcelados por haber pretendido informarnos. El país más asesino para este oficio sigue siendo Irak, donde en los primeros meses del año encontraron la muerte diez periodistas. Desde el comienzo de la guerra en ese país, a 23 les mataron en el ejercicio de su trabajo y en al menos seis de los casos los autores fueron miembros del ejército norteamericano. Entre ellos el camarógrafo español José Couso.De los 133 periodistas encarcelados en 22 países del mundo hasta el pasado lunes, 29 están en Cuba, 27 en China, 14 en Eritrea, 12 en Irán y 11 en Birmania, según cifras facilitadas por la secretaria internacional de Reporteros sin Fronteras, quién recordó que además hay 73 personas (61 de ellas en China) encarceladas por difundir informaciones en Internet («ciberdisidentes») y que en 2003 mataron a 42 periodistas, detuvieron a 766, amenazaron a 1.460 y censuraron a 501 medios de comunicación. Detrás de las violaciones de la libertad de prensa se esconden responsables y autores intelectuales, ya sean presidentes, primeros ministros, ministros o líderes religiosos y de grupos armados, enemigos de la libertad de prensa y con poderes absolutos para censurar, encarcelar, secuestrar, torturar y, en los peores casos, asesinar a periodistas, cuyo trabajo resulta molesto o contrario a sus planes. Otros enemigos de la libertad emplean formas más sutiles, tales como la amenaza familiar, las presiones económicas o la insidia. Y estos personajes no están solo en Cuba, Corea del Norte, Maldivas, Pakistán, Tonga, China, Eritrea, Irán, Birmania o Túnez, lo están también entre nosotros, en países democráticos, en donde la sociedad tiene que defender cada día sus libertades frente a poderes públicos o de partido que quieren restringirlas en aras de supuestos intereses de Estado, de seguridad nacional, de lucha contra el terrorismo o de país. Y para muestra un botón de actualidad: el informe apócrifo elaborado desde una sentina de la Generalitat de Cataluña en el que se divide a los medios de comunicación y a los periodistas en buenos y malos y se sugieren medidas de castigo contra ellos, según cual sea su línea editorial o su actitud con el poder político.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos

Libertad de prensa