DIRIGENTES populares esperan confiados que pronto comience el desgaste socialista, y juzgan al Gobierno lanzado en una carrera precipitada, demagógica y oportunista. Según ellos, es imposible que los socialistas satisfagan las expectativas abiertas en tantos frentes y con tan diversos interlocutores. Ésta es su esperanza. Sin embargo, los populares saben que el desgaste no es sólo patrimonio del poder. También se desgasta la oposición (y a veces más que el Gobierno) cuando su discurso pierde proximidad, se anquilosa o se vuelve rancio. Hasta ahora el PP, como era previsible, se atiene en sus intervenciones a lo que eran sus propuestas, buriladas en su programa electoral y pensadas para desarrollar una acción de Gobierno. El problema ahora es que el que gobierna es otro partido y que la acción que le corresponde al PP es la de una vigilancia exigente como oposición. Y a este papel debe adecuarse. Todavía se insiste en medios populares en que el PSOE no estaba preparado para gobernar y que por eso se dedica a desaznarizar , para que se vea que hace algo. Es una forma de lamerse las heridas. Porque de igual modo cabría decir que el PP no estaba preparado para la oposición, y que por eso le está costando tanto encontrar el tono y las formas que deben caracterizar a una buena labor fiscalizadora del Gobierno. La realidad es otra. El Gobierno ya está gobernando y la oposición, en vez de repasar sus programas, tiene que mirar los del Gobierno, porque son éstos sobre los que se tiene que pronunciar. En cuanto al tono, previsiblemente cada uno irá encontrando el suyo a medida que pase el tiempo y probablemente más pronto que más tarde. Lo está encontrando ya Zapatero como presidente del Gobierno, a un paso de volver a ser el hombre tranquilo del que todos hablaban antes de las elecciones y que las prisas posteriores sometieron a un duro azacaneo. Y lo está encontrando también Rajoy, que debe acabar de recuperar su ironía y sus maneras de antes, porque su talento parlamentario ha quedado claro en los últimos debates. Logrado esto, todo resultará más lógico e inteligible. Sin prematuros desgastes.