Un gran día

OPINIÓN

ESTA MAÑANA tenemos que levantarnos dando la bienvenida a 80 nuevos millones de europeos. Los que habitan diez países del Este y del área mediterránea que acceden hoy a la UE. Lo hacen sin un gran entusiasmo y con la mochila repleta de problemas e incógnitas, y trayendo la incertidumbre a los que ya conformamos el espacio europeo. Curiosamente, la mayor parte de los ciudadanos que a partir de hoy comparten con nosotros el mercado europeo, conceden una mayor importancia al ingreso en la OTAN. Con los tiempos que corren, entienden que es más favorable hallarse bajo el amparo de una organización militar. Y que les acarrea menos problemas. Todo ello, a pesar de que creen que, a partir de ahora, la vida les va a resultar mucho más fácil. Pero el futuro no se aventura cómodo para nadie. Europa afronta esta ampliación, la más difícil de su existencia, plagada de incertidumbres y con graves problemas sin resolver, a los que habrá que añadir ahora los que aporten los diez nuevos miembros, ocho de los cuales han estado bajo la órbita soviética. Y ni para quienes estamos, ni para quienes llegan, el camino va a resultar llevadero. Corrupción, clientelismo, discriminación con las minorías y crimen organizado son algunos de los graves problemas que acompañan a los nuevos miembros. A ellos hay que añadir los débiles tejidos industriales y sociales y las precarias situaciones económicas. Por eso, a partir de hoy habrá que estar dispuestos a llevar a cabo un profundo ejercicio de solidaridad. Los españoles, de forma especial, porque vamos a ser los que más perdamos. Pero no sólo un esfuerzo económico. La libre circulación de trabajadores requiere un cambio mental importante. Requiere una readaptación de nuestros esquemas vitales. Pero, pese a todo, hay que darles la bienvenida. Porque hoy es un gran día.