La agresión como bálsamo

| MARÍA ANTONIA IGLESIAS |

OPINIÓN

EL INSÓLITO enfrentamiento, nada dialéctico sin duda, que ha protagonizado el ex ministro del Interior del Gobierno del PP con su sucesor en el Gobierno socialista, es algo realmente grave. Iba a añadir que también es preocupante, pero opto por no hacerlo. Porque lo que pienso sinceramente es que no me parece preocupante sino para el PP, cuyos responsables ya son mayorcitos para elegir, una y otra vez, la misma piedra para darse de bruces con la realidad. Y la realidad es bien tozuda. La realidad es que el actual ministro del Interior del Gobierno socialista, Juan Antonio Alonso, lo único que ha hecho es eso que yo llamo «prosa descriptiva», que es, ni más ni menos, que atenerse a la realidad de los hechos. Esto es: que la política antiterrorista del PP, obsesionado con el terrorismo de ETA, no supo prever la amenaza del terrorismo islámico. Y eso es una verdad clamorosa, que ha dicho en voz alta el actual ministro, pero que comparten muchísimos preocupados y desconcertados ciudadanos que cada día reciben, con pasmo y temor, tantas y tantas noticias que vienen a demostrar que los terroristas islamistas llevaban mucho tiempo en España preparando sus criminales fechorías. La coincidencia de muchos expertos con aquéllos que tan sólo nos movemos en el ámbito del sentido común lleva a una conclusión inapelable: si la atención policial preventiva no situó como una de sus prioridades al terrorismo islámico fue, sencillamente, porque los responsables políticos no ordenaron establecer dichas prioridades. Y si bien es cierto que en política no existe ninguna culpa que no proceda de una sentencia firme de un tribunal, existe la responsabilidad, que se contrae cuando desde el ejercicio del poder se cometen errores de bulto por acción u omisión. Y en términos de política preventiva, frente al peligro del terrorismo islámico, la responsabilidad del gobierno, y en concreto del ministro del Interior del Gobierno del PP, no deja lugar a dudas. El hecho de que Ángel Acebes llegara a calificar de «miserables» a quienes pusieron en duda la autoría de ETA desde el primer momento pone en evidencia la supina ignorancia e infravaloración que el ministro tenía sobre la amenaza del terrorismo islámico. A no ser que Acebes prefiera reconocer que, desde el primer momento, mintió para ocultar la realidad de la autoría de la matanza del 11-M, simplemente para no perder las elecciones Es muy libre el PP de tratar de enjugar sus profundas heridas de perdedor que no sabe encajar democráticamente la derrota con el bálsamo barato de la agresión y el insulto. Puede incluso Acebes seguir contándose cuentos de miserables socialistas contra sacrificados servidores del Estado como él. A lo mejor le sirven para dormir mejor por las noches. Pero lo que no podrá evitar es afrontar la realidad cada mañana.