Una jaima en Bruselas

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

PARECE que no sabemos vivir si no es en forma maniquea: bajo la pugna entre unos buenos y unos malos radicalmente enfrentados. Es lo que el mundo diplomático llama «la política de bloques», que se sigue al pie de la letra desde hace décadas. ¿Será inevitable? Cuando el polo opuesto al mundo democrático occidental era ocupado por la Unión Soviética, una lamentable -aunque soportable- guerra fría , con algún cruento episodio bélico que operaba de parapeto frente al avance del rival, presidía la escena política. Hoy las cosas han cambiado mucho. El protagonista del polo opuesto es toda una cultura distinta, teocrática y ecuménica, el bloque musulmán, dispuesto si es preciso a una violencia radical liberadora. Nos centramos en Irak, pero también arden Palestina y Siria. Y Gadafi planta su jaima en medio de Bruselas, no se sabe bien si complaciente o amenazador, pero desde luego arrogante. Parecen las Cruzadas al revés.