Los claros en el bosque

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

22 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

SE CUMPLE ahora el centenario de la eximia pensadora doña María Zambrano. No debería pasar sin más, en esta frondosa fraga de barbarie, ignorancia y envilecimiento moral que atraviesa la reciente vida española. Pues el mayor crimen contra los arquetipos que como Antígona, don Quijote o doña María, la heroína republicana que siguió sus ejemplos y quiso buscar y luego mantener para la posteridad la Palabra Perdida, el último sentido de la Cultura, no es ya denigrarlos sino hacerlos cosa , encerrarlos en la jaula dorada del homenaje hipócrita para desactivarlos de su energía moral. Pese a la belleza y claridad de su prosa no resulta fácil comprender en estos tiempos tenebrosos, del todo vale, ni su espíritu, ni su obra. Para doña María, la Palabra Perdida es un camino de reencuentro con lo sagrado mediante el ejercicio de la Razón poética. El hombre es la dialéctica, el día y la noche, y por tanto para comprenderse en su completa identidad ha de buscar el sentido integral de la Palabra que ilumina a la razón y conmueve el alma. ¿Cábala? Si, claro. Y neoplatonismo. Pero sobre todo pitagorismo, estoicismo con algunos rasgos epicúreos. Los de buscar en la Naturaleza el sosiego y la Sabiduría que oculta la Ciudad dimitida de sus obligaciones civilizadoras. Se me ocurre que aquí en Galicia podemos hacer nuestro propio homenaje a la pensadora. Y un buen sitio sería la casi olvidada logia mistérica lucense de Bóveda. No muy distinta seguramente de aquélla de Fliunte en la que el pitagórico Equécrates preguntaba a Fedón por los últimas palabras de Sócrates: «Debe mostrarse animoso con respecto de su propia alma todo hombre que se haya afanado en los placeres que versan sobre el aprender, y adornado su alma, no con galas ajenas sino con las que le son propias: la moderación, la justicia, la valentía, la libertad, la verdad, y en tal disposición espera ponerse en camino del Hades». Como doña María.