CÉSAR CASAL GONZÁLEZ | O |
20 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.-¿POR QUÉ no me liquidaste a mí también? -Reconozco que abusé de ella y asumo mi responsabilidad. Es el diálogo entre Sabine y el pederasta belga Dutroux, el hombre que la secuestró y violó durante 80 días, con ayuda de su mujer, que llegó a grabar imágenes de algunas de las violaciones. Hay tres chicas eslovacas que no quieren ir a declarar al juicio. Sabine tenía doce años e iba en bicicleta al colegio cuando la capturó, tendría clase de matemáticas y gimnasia. Sus palabras en el juicio no merecen glosa. Denotan que todavía piensa en la muerte antes que recordar el infierno que pasó. Es valiente y está de pie en el juicio. Quiere que él pague por lo que hizo, por cómo la deshizo. La respuesta de él es de una frialdad que daña. Es la bestia que asume que mata cuando tiene apetito, el peor instinto. Piden cadena perpetua. Con crímenes así cualquier castigo puede parecer corto. Leo de nuevo el diálogo eléctrico entre los dos en el juicio, entre la niña de la bicicleta y la bestia que la metió en un zulo y la manipuló y la sometió y la rompió para toda la vida y sólo puedo pensar en meterme bajo el agua, en el silencio, la paz anestésica, casi amnésica, que se siente bajo el agua. cesar.casal@lavoz.es