Wiesel

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA

12 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

HIZO ayer cinco años, el intelectual judío-rumano Elie Wiesel, superviviente del holocausto nazi y Premio Nobel de la Paz en 1986, pronunció una conferencia en La Casa Blanca ante el matrimonio Clinton y numerosas personalidades de la política, la economía y la cultura. Su mensaje -el mensaje de su vida- no pudo ser más claro: la indiferencia ante el sufrimiento de los demás es lo que convierte al ser humano en inhumano. Y es más peligrosa que la cólera y el odio, porque la indiferencia nunca es creativa, ni es un principio sino un final, y por ello siempre es la amiga del enemigo, beneficia al agresor y supone una traición de la humanidad a sí misma. Wiesel, que padeció en Auschwitz y Buchenwald el abandono de la humanidad al ver cómo eliminaban a su familia, se mostró ilusionado porque esa misma humanidad no había permanecido indiferente ante el genocidio que se perpetraba en Kosovo. Responder al mal es lo que nos hace humanos. Wiesel se preguntaba si lo de Kosovo significaba que habíamos aprendido para siempre la lección del pasado. Era su esperanza. Después llegó lo de Irak... y aún no he logrado entender su llamamiento a favor de la guerra. ¿De verdad nos está haciendo mejores, señor Wiesel?