LOCE y absentismo escolar

OPINIÓN

06 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EL 34 POR CIENTO de los alumnos de quince años falta injustificadamente a clase en España, según el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Este dato nos sitúa en el primer puesto de la fila entre los países con más absentismo escolar, causa principal y no única del fracaso escolar entre nuestros jóvenes (en Cataluña el 40%, según la revista Magisterio). Para el actual Gobierno en funciones y para el PP, una de las maneras de abordar este problema estaba en la Ley de Calidad de la Enseñanza (LOCE), texto que sufrirá profundos cambios o quizás su derogación, según responsables del PSOE y deseo de varias comunidades autónomas regidas por partidos nacionalistas. Corra la suerte que corra esta norma y sea o no la panacea para los males, conviene que los próximos responsables ministeriales se tomen en serio el problema, probablemente con muchas raíces, y adopten soluciones que nos permitan dejar la cabeza de esta deshonrosa clasificación. Aunque la responsabilidad incumbe a todos, padres en primer lugar y educadores después, las consecuencias afectan al conjunto de la sociedad que queremos construir y no parece que la más conveniente sea aquella que se despreocupa de sus jóvenes y los abandona a su libre albedrío. Quizás la indisciplina en las aulas ó la pérdida de valores como el esfuerzo, el deber y el sentido de la responsabilidad, formen parte del problema, al que cabe añadir la dejadez de muchos padres, el cambio del modelo familiar y el papel que la televisión y otras formas de ocio, como Internet o los juegos electrónicos, desempeñan en la formación de los jóvenes. No es infrecuente escuchar a muchos educadores que lo que la escuela educa por la mañana lo deseduca la televisión por la tarde. El reciente Libro Blanco del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC), La educación en el entorno audiovisual , observa «un divorcio entre la televisión y la escuela, resumible en tres puntos: los valores que debe transmitir la educación no son los que aparecen y se fomentan a través de la televisión; la inercia de la pedagogía tradicional no suministra métodos adecuados al nuevo entorno audiovisual, y el consumo ilimitado de la televisión inevitablemente dejará poco tiempo para el estudio o incluso para el descanso nocturno». Para remediar en parte esta separación, el CAC recomienda, entre otras medidas, la creación de un canal público educativo y la producción de programas audiovisuales y multimedia propiamente educativos. Algo en lo que ahora todas las televisiones públicas están en mantillas, más preocupadas por satisfacer al gobierno de turno con un periodismo cercano al poder y lejano del ciudadano, que satisfacer a éste último que las paga con sus impuestos. He aquí también un buen desafío para el nuevo Ejecutivo y para los futuros responsables de los mal llamados entes públicos de radio y televisión.