DESDE QUE SE SUPO con certeza que nuestro país sería dirigido por el señor Zapatero se han sucedido las especulaciones sobre la composición del nuevo Gobierno, barajándose los nombres de los candidatos en función de su valía personal, su capacidad profesional y su trayectoria política. El abanico de posibilidades y sus combinaciones han sido y son objeto de debate entre los observadores políticos y los ciudadanos de a pie, todos preocupados por los resultados de la gestión de estas personas en el de-sempeño de sus cargos. Lo cierto es que este asunto no suscitaría en mí más que la curiosidad habitual si no fuera por la importancia que se está dando a un factor en el proceso de elección y nombramiento que dista mucho de ser anecdótico: el cumplimiento de la promesa del señor Zapatero de constituir un Gobierno con representación paritaria de hombres y mujeres. Si, por una parte, no puedo sino alegrarme de que el Gobierno vaya a estar constituido por hombres y mujeres en igual proporción, por otra lamento profundamente que haya sido necesaria la imposición de un programa electoral para que una situación tan deseable y necesaria para nuestra sociedad se cumpla. Un gabinete paritario no es más que la representación justa en las más altas instancias de la realidad de este país compuesto a partes iguales por hombres y mujeres. ¿Por qué entonces tanta expectación? Las mujeres llevamos décadas compaginando labor profesional con vida familiar sin renunciar a las responsabilidades que conllevan. A base de esfuerzo y dedicación, hemos ido accediendo con cuentagotas y sorteando todo tipo de obstáculos a los puestos de dirección, incluyendo los ministerios. Un ministro es y debe ser un gestor, su sexo es indiferente si desempeña su función con honradez y vocación de servicio. Ha habido ministros que han dejado bastante que desear y nadie les ha cuestionado por ser hombres sino por su trabajo. Es hora de que a las mujeres que asuman estos cargos no se les catalogue por su sexo, se les respete como profesionales, y se les juzgue por los resultados.