PARADOJAS de la política. La victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en las elecciones del pasado 14 de marzo puede acabar por decidir, como reconoció Tony Blair, un cambio en «los parámetros internacionales de la presencia militar internacional en Irak»; es decir, una reubicación progresiva de la realidad iraquí bajo el amparo de la ONU. De este modo, todo aquello por lo que lucharon Francia y Alemania en el pasado, con aciertos y errores, encontraría una desembocadura natural de reencuentro atlántico tras el resultado electoral en España, algo con lo que no contaba el eje París-Berlín, últimamente aquejado de una cierta parálisis funcional y creativa. Las reuniones este miércoles de Rodríguez Zapatero con Colin Powell y con los principales responsables de Francia, Alemania, Reino Unido, Polonia y Portugal pueden significar un punto de partida capaz de generar un extraordinario impulso para reconsiderar los planteamientos actuales en Irak y buscarle una salida al conflicto, acorde con el derecho internacional. La posición española, por otra parte, no puede ser más inatacable por los ácidos. A nadie se le ha ocurrido pedirle al líder socialista que no cumpla su promesa electoral de retirar las tropas españolas desplazadas a Irak si antes del próximo 30 de junio EE. UU. no ha transferido el control de ese país a la ONU. El propio Colin Powell se ha comprometido a estudiar la posibilidad de definir un mandato de la ONU que evite la retirada española, y en ello se está trabajando en estos momentos. Con lo cual la opción socialista, recientemente respaldada por las urnas, reabriría una senda que nunca debió abandonarse: la de un mundo multipolar que puede convivir con una hegemonía estadounidense, pero no con la prepotente y desconsiderada unilateralidad que ha acaudillado (y aún acaudilla) la Administración Bush. Sin dejarse confundir por los deseos, bien se podría decir que la aportación socialista, lejos de aumentar la brecha atlántica, puede estar contribuyendo a reducirla enormemente al fortalecer el vínculo euroamericano. Esperemos que EE. UU., Francia y Alemania no desaprovechen las ventajas que brinda esta opción española para Irak.