Rumores

| JAVIER ARMESTO |

OPINIÓN

OFERTA DE VESTIDOS de fiesta para boda real, procedentes de señoras de ministros del PP. Pásalo». Éste fue el último mensaje que recibieron ayer en sus móviles cientos de miles de personas en toda España. La tecnología puede servir para fines jocosos, pero también para propagar rumores y provocar reacciones en la población. Lo vivimos el pasado sábado, cuando manifestaciones nada espontáneas -pero cargadas de razón- cercaron las sedes del partido del Gobierno. Y también ayer, cuando se difundió por correo electrónico una nota anónima que informaba de que, el sábado por la noche, el Ejecutivo había intentado aplazar las elecciones y dar «un golpe de Estado de facto». Los ciudadanos saben distinguir la verdad de la mentira, como demostraron en las urnas el pasado domingo. Por eso deben desconfiar de los rumores que algunos imprudentes (Almodóvar) convierten en noticia. Porque pueden ser ciertos, pero, también, tan mezquinamente falsos como aquellos que quieren convencernos de que los españoles votamos bajo efectos emocionales y no bajo la conmoción de tres días de manipulación mediática. ¿Verdad, señor Acebes?