SIN OLVIDAR el duelo, viviendo la tragedia, los españoles, los gallegos, votamos. Buscando un futuro para nuestra vida y manteniendo los sueños. El valor de nuestra decisión individual ha dado un resultado razonable. Fueron cuatro años de tensión irracional. De desprecio hacia tantos ciudadanos. Cuatro años a los que el Partido Popular puso el ramo con la ignominia de la gestión de la tragedia del 11-M. Por eso, aunque sorprende el resultado, es el de todos los que vivimos en este país. Sin exclusiones. Ahora, con el ejercicio de nuestros derechos ciudadanos, recuperamos el futuro. Decidimos que nos gobierne la Política. No les oculto que un resultado sin mayorías absolutas es para mí, como para tantos de ustedes, motivo de alegría. No les oculto también que, a pesar de todos los poderes desplegados para mantener el control de la sociedad en estos años de gobierno popular, es motivo de esperanza la capacidad de una sociedad democrática para sentirse libre y elegir su futuro. Los ciudadanos hemos sido capaces de resolver adecuadamente la primera tarea después de la tragedia. España mantiene su opción plural. El aznarato ya no será la opción de futuro del Partido Popular. El Partido Socialista debe saber que su resultado no es tanto mérito propio ni confianza ilimitada como deseo de los ciudadanos para una nueva forma de hacer política. Ahí tienen su reto para un futuro de sueños y certezas. Aquel que hemos puesto mayoritariamente en sus manos los ciudadanos españoles. Parece lógico, pues, que la tragedia que vivimos y los resultados de las elecciones de hoy nos lleven a una sociedad justa, libre y plural. En Galicia también se abre el futuro. Los resultados de este catorce de marzo fortalecen la construcción de una sociedad más abierta y plural. El Partido Popular ha sufrido un severo correctivo por sus prepotentes actitudes para con gran número de ciudadanos, por su mala práctica política. Pero, a pesar de los buenos resultados en Galicia, es aquí donde tanto el PSdeG como el BNG tienen obligaciones más inexcusables y urgentes para cumplir sus deberes con una ciudadanía que con la confianza depositada lo está reclamando. Socialistas y nacionalistas gallegos están ahora obligados a desarrollar una nueva capacidad de hacer política, para que los gallegos afiancen su futuro. El razonable resultado electoral da alas a un futuro que los ciudadanos sabemos que nos hemos ganado. Ganó la tolerancia, la libertad, la paz. Los sueños se mantienen intactos.