LAS NACIONES Unidas han abierto un tribunal internacional para juzgar los crímenes de Sierra Leona, en donde se ha llegado al genocidio de miles de africanos, masacrados en virtud de una serie de guerras revolucionarias que han venido ocurriendo en el África occidental, en países como Liberia, Costa de Marfil y Sierra Leona, durante el tiempo posterior a la caída del muro de Berlín. Tras el fin de la guerra fría, surgieron líderes ambiciosos de poder, como Milosevic, que quería la gran Servia, y Sadam Huseín, que invadió Kuwait. Pero hubo también otro tirano que desde mucho antes apoyaba la revolución islámica, y que por sus implicaciones terroristas fue bombardeado por la aviación norteamericana en Trípoli, en 1986. Desde entonces no volvió a saberse de sus andanzas. Hace unos meses se produjo la reconversión del líder revolucionario libio, quien reconoció parte de sus culpas y pagó las indemnizaciones a las víctimas de los atentados aéreos, además de entregar a los terroristas responsables. De esta manera, parece que Gadafi había sido perdonado con el «aquí paz y después gloria». Pero detrás de estas maniobras de los políticos occidentales para recuperar al líder libio, estaba la justicia internacional esperando su hora. Finalmente, esta misma semana se han empezado a juzgar los crímenes de Sierra Leona, y detrás de los responsables directos del genocidio se anuncia la acusación contra Gadafi, hecha por el representante de la Organización de las Naciones Unidas, David Crane, por su apoyo a la revolución y el terrorismo en varios países. Algunos de los acusados, varios líderes africanos, están desaparecidos o muertos, pero el tribunal mixto internacional y nacional creado al efecto tratará de esclarecer las responsabilidades por los daños de una guerra revolucionaria que produjo nade menos que cien mil mutilados y cincuenta mil muertos. La lista de treinta acusados comprende a miembros de las fuerzas gubernamentales, del Frente Revolucionario Unido (RUF) y del Consejo de Fuerzas Armadas ( AFRC). Se prevé que el juicio dure un año. A Gadafi le llegó el perdón de los políticos, ya veremos si ocurre igual con la justicia.