Para enviar preguntas: LA CLONACIÓN ha saltado a las primeras páginas de los periódicos y, en el desarrollo de la noticia, se usan una serie de palabras y conceptos (jerga), que no siempre están claros para los profanos, entre los que me cuento. Los núcleos de las células humanas tienen 46 cromosomas, con excepción de las células sexuales (espermatozoides y óvulos) que tienen sólo la mitad. Si el óvulo es fecundado por un espermatozoide se reúnen 46 cromosomas, la mitad de los cuáles proceden de cada una de las células sexuales. Esta unión puede realizarse en el útero o fuera de él (en las técnicas de reproducción asistida) y da lugar al cigoto o huevo fecundado, que, en el medio adecuado, comienza a dividirse en las primeras células, que tienen la capacidad de transformarse en cualesquiera de las que constituyen el organismo humano (células madre). Si el cigoto se implanta en el útero se convierte en embrión. Si no, sería un pre-embrión, que puede conservarse criogenizado en nitrógeno líquido a -196° C. En la producción de células madre terapéuticas por clonación, el proceso se realiza mediante células de una misma mujer. A uno de sus óvulos se le extrae el núcleo (ovocito enucleado), con 23 cromosomas, ya que es una célula sexual, y en su lugar se implanta (se microinyecta) otro núcleo de otra célula normal (somática), que tiene 46 cromosomas y procede de la misma persona. No se trata de un auténtico cigoto (óvulo fecundado), sino de un nuclóvulo, que comienza un proceso inducido de división (clonación, ya que todo el material genético procede de la misma persona), que también genera células madre, con capacidad para convertirse en cualquier tipo de tejido. Estos experimentos buscan conocer los mecanismos de evolución y transformación de las células y la prevención y curación de enfermedades.