Vigo será Santiago

| ANXO LUGILDE|

OPINIÓN

12 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

SANTIAGO es Santiago y Vigo es Vigo, dice Fraga para espantar al espectro que privará al PP del premio logrado en la tómbola de la guerra civil de la oposición: la alcaldía de la mayor ciudad de Galicia. El 13 de diciembre, cuando Corina Porro tomó posesión, comenzó la cuenta atrás de una moción de censura que, como el pacto sellado ayer en Compostela o el acuerdo in extremis de la Diputación de A Coruña, se acabará produciendo porque es inevitable. Como diría Fraga, la composición del pleno vigués (15 de PSOE y BNG contra 10 del PP) es la que es y la atracción que ejerce la moqueta del poder resulta mayor de lo que parece. Tras las generales, PSOE y Bloque caerán en la cuenta de que no pueden llegar a las autonómicas sin resolver su fiasco vigués. «Lo de Vigo es impresentable. Es como si el PP gobernase la Xunta con 27 escaños en el Parlamento frente a 48 de la oposición». La frase es de Bugallo, el alcalde que quiso volar en solitario pero que ahora gobierna con Rego, un nacionalista que abjuraba de los pactos.