Los árboles y el bosque

GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN

OPINIÓN

LOS ÁRBOLES, de momento, dejan ver el bosque. Cuando sean tantos como los prometidos por Rajoy, veremos qué pasa. Porque el gallego ya ha escrito un libro, siquiera el de su programa electoral, tiene un hijo y le faltaba plantar un árbol. Al menos que plante uno de los 800 millones con que asegura contaremos en nuestros bosques desde su llegada a Moncloa y hasta 2008. Ni me imagino qué puede ser la campaña, si en el período preelectoral nos han prometido tantas cosas, más o menos por igual Zapatero y Rajoy. Afortunadamente las sueltan en pequeñas dosis, porque si nos hicieran la oferta conjunta resultaría difícil soportar tales dosis de felicidad sobrevenida. Estamos KO, cuando no han empezado formalmente. La impresión que uno tiene es que los que están en el Gobierno no han cumplido ni siquiera la mitad de la tarea, a tenor de las mejoras que pueden introducir ahora, y que la oposición, sabedora de esas carencias, ha estado roma y monocorde con el gran follón de Irak. Impuestos a la medida, viviendas a tutiplén, educación de altísima calidad para nuestros descendientes, ciudades sin especulación y naturaleza cuidada, guarderías para más niños de los que la natalidad permite suponer, policía hasta para vigilar las plazas privadas de garaje... y así hasta el infinito. ¡Esto es Jauja! Decían que con Franco los niños venían con un pan debajo del brazo. Estos lo adornan con jamón de Jabugo, coche de alto nivel y apartamento en la sierra, y no sólo se lo dan a los pequeños sino también a los adultos que no han llegado a tiempo al generoso reparto. Saben que sabemos que mienten. Dicen que casi nadie cree en los políticos. Lo cierto es que se lo ganan a pulso. Si en poco más de un mes son capaces de resolver sobre el papel lo que en lustros no hacen en la realidad, quién puede concederles siquiera un ápice de credibilidad. Cuando además entre ellos son los primeros en desacreditar las propuestas de unos y otros, en el fondo tan semejantes entre sí.