Azaña en Barcelona

OPINIÓN

NOS DEJÓ DICHO Azaña (lo dijo el 18 de julio de 1938 en Barcelona) que «el enemigo de un español es siempre otro español. El español es ser al que siempre gusta decir lo que se le antoja, pero le molesta que haya otro español que goce de igual libertad. Este modo de ser egoísta y provocador ha dado lugar a un sistema terrible que llena de sangre nuestro suelo». Palabras para reflexionar y que uno creía a estas alturas fuera de lugar (tan fuera de lugar como la admonición de Antonio Machado al «españolito que vienes al mundo te guarde Dios/ una de las dos Españas ha de helarte el corazón»). Voces ni siquiera conocidas por las nuevas generaciones. Ecos del pasado. Nunca tuve una simpatía desmesurada por Manuel Azaña. Como me dijo en una ocasión un viejo filósofo del exilio interior, «estuvo en cargos demasiado altos para no tener responsabilidades en lo que ocurrió». Se refería a la República y a la Guerra Civil, evidentemente. Pero todo esto no me impide reconocer su extraordinaria talla intelectual y su lúcida capacidad de análisis sobre España y los españoles, de cuyo carácter y talante desconfiaba mucho más de lo que dejaba ver. Quizá por ello ha llegado el momento de leer o releer algunos de sus reflexiones. Lo digo, no porque me haya abonado a un fatalismo guerracivilista, que sería un despropósito, sino por lo que se observa en la realidad española actual: un escasísimo deseo de atender a las razones del otro. Bien es cierto que, como decía Azaña, cada uno dice lo que se le antoja, y a alguno se le antojan verdaderas majaderías, pero nadie parece dispuesto a la generosidad social de tomar en consideración las propuestas ajenas o favorecer un diálogo simplemente cívico, educado y sin tensión. Cada uno lanza sus proclamas o echa sus órdagos, algunos muy confusos, y el pueblo a pedalear en la oscuridad y a ejercitarse en las técnicas de la adivinación. Con Franco había que leer entre líneas, ahora hay que interpretar los sueños de algunos insomnes en campaña. Que Azaña descanse en paz y que el viejo lenguaje no vuelva. A ver si nos entendemos.